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Rafael Pilares y su sueño de conservar

Rafael Pilares inició su recorrido por los bosques nubosos. Durante su infancia, corría por sus venas aquella pasión que años más tarde lo motivaría a conservar más de 9 mil hectáreas de selva cusqueña. Hoy, tras concretar uno de sus sueños más ambiciosos, Rafael me cuenta el camino que debió recorrer para lograrlo, así como los obstáculos que, desde el inicio, tuvo que superar.


P: Para su esposa, llevar a cabo este proyecto fue una locura. Si tuviera la oportunidad de decidirlo nuevamente, ¿volvería a cometer esta locura?

R: Yo creo que sí. Por supuesto. Es más, tratamos de apoyar a otros locos como yo que se están embarcando en temas parecidos.


Su viaje inicia en el 2008 con una mochila, un sombrero, un palo y agua, de camino a Puerto Maldonado. En ese entonces predicaba la palabra de la conservación en caseríos locales. Para generar adeptos, su método consistió en evitar las charlas informativas, pues se acercaba, ayudaba a los pobladores en sus tareas, los animaba y les dejaba un granito del término conservación.


Rafael atraviesa un caudal en Soqtapata mientras sostiene la mano de Ana Cecilia.


«Todas estas personas tenían una permanente desconfianza de todo, fueron engañados, tienen un rechazo natural. Haber logrado entrar y tener aceptación se basó principalmente en que vean coherencias en mis actos. Los involucré.», me asegura.


P: La perseverancia fue un factor importante, imagino.

R: Sí, a veces me admiro. Qué tal perseverancia he tenido —reímos—. Este sueño fue la base de todo. Creo que cuando tienes ideales nobles y crees en ellos, vale la pena, nada te aminala. Antes y durante la pandemia tuvimos golpes duros, pero de las caídas hemos salido más reforzados.


Una de sus mayores satisfacciones está en la gente, en los turistas, cuando comparten y respaldan sus intenciones. Además, una de las sensaciones que más le alegran el alma la encuentra en el compromiso que se llevan los visitantes de Soqtapata con el medio ambiente. Para él, esto representa una recompensa permanente.


P: (...) Entonces hizo y hace su sueño realidad.

R: Claro, es cierto. Creo que siempre sueño. Bastante soñaba con esto, como un bicho que vivía en mi, salió a aflorar y lo materializamos contra viento y marea. Ahora que reviso lo transitado, te cuento que nunca bajé el nivel de esfuerzo. Creo que eso pasa cuando tienes claros tus sueños.


P: ¿Y se siente satisfecho con este sueño o cree que aún necesita disfrutarlo mucho más?

R: Esa es una muy buena pregunta, de repente al comienzo no tenía ni idea de lo que me acabas de plantear. Me siento súper satisfecho por lo que vamos logrando día a día.


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